3 pasos para que mis activos sean mayores que mis pasivos

Múltiples son los retos a los que diariamente nos enfrentamos como gerentes o dueños de nuestras propias empresas, pensamos que el nivel económico de las mismas se mide únicamente en la cantidad de ingresos que recibimos a diario, desconociendo la importancia de no perder de vista esos enemigos silenciosos llamados pasivos. Es por esto que, hoy hablaremos, precisamente, de 3 sencillos pasos que harán que tus activos superen tus pasivos. Para ello, quiero empezar por recordar algunos términos sencillos, bastante mencionados, pero de los cuales, en ocasiones, olvidamos su significado e importancia.

Los activos, se definen como todo aquello que posee una persona o empresa y tiene valor; es decir, aquel bien que se tiene y del cual se puede obtener determinada ganancia. Algunos ejemplos que pueden acercarnos un poco más a esta definición son las materias primas o maquinarias de las que se vale la organización para generar utilidades. Por ejemplo, si tienes una empresa de confecciones o si tu emprendimiento está enfocado a este sector, un activo sería la máquina costurera y las telas que posees para diseñar y producir determinada prenda.

Una vez entendida esta definición, ahora es importante conocer su competencia, los pasivos. Un pasivo, por su parte, hace referencia a toda deuda que posee tu negocio o empresa; es decir, todas aquellas obligaciones financieras que la organización ha adquirido, para asegurar materias primas, pagar impuestos o acceder a algún préstamo por parte de personas o entidades. No obstante, aunque existen pasivos corrientes, los cuales pueden ser considerados “buenos” para la empresa, al tratarse de provisiones, acreedores o deudas a corto plazo, el verdadero problema radica cuando estos aumentan a tal punto que se salen de control y afectan nuestros activos e, incluso, el patrimonio.

En este sentido, ahondaremos en 3 pasos prácticos y muy importantes para evitar que nuestros pasivos se incrementen a tal punto de hacer de nuestra empresa un escenario de crisis económica difícil de solventar. Para ello, lo primero que debemos hacer es llevar un registro y control de todo el dinero. Cuando nos acostumbramos a tener una organización financiera, reducir los gastos y aumentar los ingresos, la tarea es mucho más fácil, pues eso nos da la posibilidad de establecer estándares, es decir, metas claras que contribuyan a alcanzar mis objetivos como empresario o emprendedor. Así pues, hacer una medición precisa de todos los resultados obtenidos, frente a qué es lo que se tiene, cuáles son las obligaciones y de qué manera se puede distribuir el dinero, proporcionará los datos necesarios para implementar las modificaciones requeridas.

Cabe resaltar que, cuando se habla de registrar, no solo se hace referencia al acto de mirar o examinar algo cuidadosamente, sino también de la acción de escribir o apuntar. Podrá ser lógico, pero no está demás recordarlo, pues en ocasiones pensamos que con “memorizar”, estamos llevando un control preciso de todo el dinero que entra o sale de nuestro bolsillo y, en realidad, la memoria se puede convertir en un arma de doble filo si en un día tenemos un alto flujo de liquidez, entendido este como: esas entradas y salidas de dinero de efectivo, pues, si no lo anotamos, fácilmente se nos puede olvidar, provocando lo que conocemos como “descuadres” financieros. Es por ello que se recomienda siempre tener una agenda, documento, carpeta o libro contable en donde puedas registrar todos tus movimientos y así, no perder de vista ni un solo peso.
Una vez apuntado esto, el segundo paso es tomar las medidas correctivas. Para esto, es recomendable plantear estrategias acordes al plan inicial que conlleven a superar cualquier imprevisto. De allí que, conocer el estado real del negocio u organización, se convierte en un deber fundamental en esa tarea de buscar soluciones, pues no se puede arreglar aquello que no se conoce. Además, allí recae la importancia del primer paso, frente al tomar atenta nota y controlar de manera eficaz todo aquello que se posee. Un término que se puede traer a colación en este paso es la eficiencia con la que se realiza todo proceso, es decir, esa capacidad de optimizar al máximo los recursos, a fin de hacerlos rendir y, posteriormente, multiplicar.

De esta manera, no solo es determinante conocer el estado del patrimonio, sino además, realizar las modificaciones necesarias para que todo funcione correctamente. Una situación para ejemplificar este paso, la podemos plantear en una máquina. Cuando ésta presenta algún fallo, es porque efectivamente alguna de las partes no está funcionando bien, es por eso que no se puede pasar por alto tomar acciones correctivas a tiempo, y más, teniendo en cuenta que a través de ella es que produces más para generar ingresos a tu negocio. Lo anterior, requiere de ser muy objetivo y radical con las decisiones que se tomen, todo en pro del beneficio.

El último paso se denomina como retroalimentación. En este proceso, los resultados deben acoplarse a la forma en como se ha definido trabajar desde el inicio; es decir, que lo que resulte, sea acorde a los objetivos planteados. Este tercer momento se convierte en una tarea fundamental porque, además de evaluar el proceso, permite prever muchos de los posibles errores financieros que a futuro se pueden llegar a presentar, si no se implementan las medidas mencionadas, a tiempo. Por esto, la etapa de la retroalimentación cobra gran relevancia, debido a que es en donde se identifican las estrategias que están funcionando y aquellas que afectan directamente la economía de la empresa. 
Es así como tres sencillos y muy efectivos pasos, logran fusionarse y resumirse en una palabra muy importante en el mundo de las finanzas y es el balance, cuyo objetivo es conocer la posición de la empresa, en materia financiera, en un determinado periodo de tiempo. No obstante, hay que tener presente que lo que determina el alcance de tus sueños, es la capacidad de poner en práctica lo aprendido, aun cuando las circunstancias no sean favorables. De allí que, hacer mediciones, implementar estrategias, disminuir gastos, conocer el estado financiero actual de tu organización, hacer una retroalimentación constante y tomar decisiones radicales son solo algunas de las formas en que podrás llevar a tu negocio a la estabilidad que necesita toda empresa para ser 100% exitosa.

Publicado por Karem Suarez

Joven de 20 años, locutora, bilingüe, estudiante de Administración de Empresas, con sentido comercial y visión creativa; becada por excelencia académica en 2014 por la Universidad El Bosque, participante activa de inversión en FOREX, emprendedora YouTuber con alrededor de 50.000 reproducciones hasta la fecha en su canal, en el cual orienta acerca de Inteligencia Financiera promoviendo en las personas la construcción de un camino de prosperidad basado en Los 6 pilares del Carácter. (Character Counts).

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