El verdadero costo de vivir en escasez

Uno de los retos más grandes de vivir en escasez, no es el hecho de intentar sobrevivir en medio de la desigualdad, sino el mismo paradigma de entender: ¿cómo es que tener tan poco para responder antes las obligaciones, puede llegar a significar una pérdida mayor del dinero estimado? En pocas palabras, por qué es más costoso intentar ahorrar comprando en menores cantidades, por ejemplo, en lugar de comprar porciones más grandes. Son múltiples los factores que desencadenan la pobreza, no solo en Colombia, sino alrededor del mundo. Hablemos de causales políticos, sociales, claramente también económicos, e incluso psicosociales. 

Cuando nos referimos al factor político hablamos de  desencadenantes de pobreza como la corrupción, esa que por muchos años ha causado múltiples desastres que conllevan a que más de 21 millones de personas en Colombia vivan en extrema pobreza, muchos de ellos sobreviviendo con menos de $145.004 pesos al mes, algo que en este país es una porción mínima del pastel. Si nos enfocamos en la vertiente social, ¿qué podría provocar tanta pobreza en el país, para este caso? En primer lugar, la falta de apoyo entre los pares para conseguir oportunidades de trabajo, la discriminación que conlleva a muchos a desistir de salir adelante, entre otros componentes ligados a la cultura como “nacer en un hogar de escasos recursos” o acostumbrarse a un modo de vida. Por su parte, el ente económico aparece cuando existe una mala administración del dinero. Donde no hay organización, hay pérdida y es algo seguro al tener en cuenta que si desde el inicio no gestionamos bien nuestros recursos, tarde o temprano se terminarán agotando.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver el aspecto psicológico o psicosocial en la propiciación de la pobreza? La respuesta podríamos resumirla en la economía del comportamiento, en la forma en como nuestros pensamiento y emociones influyen en nuestra economía y para este caso, las frases que más escuchamos podrían ser “no tengo” “no puedo comprar” “no me alcanza”. Y aunque para muchas personas la pobreza “es mental”, no hay que desconocer que, como ya hemos visto, también deriva del sistema bajo el cual estamos y otros indicadores de desigualdad.

Ahora… ¿ser pobre sale caro? Veámoslo con un ejemplo. Si vamos al supermercado y compramos un sobre de Té pequeño, pensando en economía, en realidad estamos incurriendo a un reflejo de pobreza camuflada porque, en lugar de comprar en mayor cantidad para que dure y rinda más, compramos algo pequeño que se nos acaba el mismo día por querer ahorrarnos unos pesitos. Si sumáramos el contenido de ese Té y lo comparáramos con uno de mayor contenido saldría a la vista que, efectivamente, es más caro comprar de a pocos, irónico.

Otro ejemplo de ello lo vemos en la famosísima frase: “lo barato, sale caro” y es que aunque en su momento pudo haber sido algo humorístico, cuando nos centramos en la realidad, nos damos cuenta que es 100% verídico. El verdadero problema radica en que nos hemos acostumbrado a vivir en una cultura en donde el ahorro se ha convertido en sinónimo de “tacañez” y por creer que estamos cuidando nuestro dinero, nos vamos empobreciendo poquito a poquito. Seguramente para muchos este será un concepto errado y, no es para menos, pues como  parte de la vida también está que tengamos opiniones distintas; sin embargo, al estudiar a fondo esta problemática, nos damos cuenta que es evidentemente algo que sucede en la vida real, muchos conocemos a alguien así o, incluso, nosotros podemos estar siendo ese alguien.

Lo más importante en medio de esto, más allá de saber que existe una problemática ligada a múltiples factores, es pensar en una solución que sea tan verídica y eficaz que nos permita salir de esa burbuja en la que, entre menos tenemos, más debemos pagar. Lo primero que debemos hacer es reconocer el estado financiero en el que nos encontramos y generar una conciencia frente a ello. Si yo soy un asalariado que sobrevive con el mínimo, pues lo más sensato, además de organizar mis finanzas, es saber que no puedo darme ciertos lujos, al menos hasta saber que, si me gasto un poco, igual voy a tener estabilidad financiera. Como segunda medida, debo cambiar mi mentalidad. Muchos podrían pensar que este es un tema cliché, del que se habla en todo momento; sin embargo, esa es la clave de grandes empresarios que “teniendo poco” llegaron a alcanzar grandes cosas, todo gracias a su “mentalidad de acero”, la cual, pese al panorama, permanecía firme en la meta: “alcanzar el éxito financiero”.

Tercero y muy importante, pensar a futuro. Qué voy a necesitar, cómo lo voy a necesitar, realmente me va a servir, cómo puedo hacerlo rendir, de qué manera ahorro más, pues además de buscar economía, debemos pensar en que las decisiones que tomemos sean un alivio para nuestro bolsillo. Si un día vas por la calle y te encuentras con algo que tal vez necesites o quieras consumir, piensa si realmente eso te va a beneficiar y piensa en que si lo compras a un precio mínimo, seguramente la calidad no será rentable para ti. En ocasiones debemos “ponernos la manos en el bolsillo” y pensar en GRANDE. Por otro lado, otra de las formas en que podemos alejarnos de caer en el mundo de la escasez, es escuchando buenos consejos o, capacitándonos frente a determinada situación. Para ello, en la actualidad, contamos con diversas herramientas como Internet, periódicos, redes sociales e incluso conocidos que, desde su testimonio, nos pueden orientar en la construcción de un camino más acorde a lo que en realidad merecemos. 

Por último, seamos generosos. Ciertamente el que sabe dar, sabe recibir y en ocasiones, cuando creemos no tener nada y aún así, aportamos a quien lo necesita de una ayuda (no solo monetaria, en tiempo también=, la vida nos recompensa con mucha más abundancia. Cuando somos generosos, aprendemos también a administrar y a reconocer que, en cuanto más damos, si es con sabiduría y prudencia, más nos enriquecemos. Es momento de dar el siguiente paso y salir de la zona de confort que nos frena hacia un sinfín de oportunidades económicas. En ocasiones, la riqueza la tenemos a la mano, el problema es que tememos abrirla por “ahorrarnos unos pesitos”, así que corre hacia la meta sin apartar de ti lo que signifique éxito, esa que se resume en la vida misma.

Publicado por Karem Suarez

Joven de 20 años, locutora, bilingüe, estudiante de Administración de Empresas, con sentido comercial y visión creativa; becada por excelencia académica en 2014 por la Universidad El Bosque, participante activa de inversión en FOREX, emprendedora YouTuber con alrededor de 50.000 reproducciones hasta la fecha en su canal, en el cual orienta acerca de Inteligencia Financiera promoviendo en las personas la construcción de un camino de prosperidad basado en Los 6 pilares del Carácter. (Character Counts).

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